La Ciudad de México

Alejandro Bastién
Publicaciones
  1. Francesco Pecoraro y la simplificación primordial
  2. Con los dedos entumecidos
  3. Literatura y burocracia
  4. Pastorale
  5. Itacate de mis días
  6. La Ciudad de México
  7. La invención de la biblioteca
  8. Rumores del polvo y del acero
  9. Este lugar solitario (tomado de “White Girls”)
  10. La caída del verano

Por: Alejandro Bastién

Van acariciando los cerros las casas y,
amontonadas, van haciendo una ciudad.

Árida o labrada tierra, se va llenando de 
asfalto y de láminas. Así se cubre de otros
deseos y cemento.

Aquí la luna ya no pasa por los canales, golpea 
las azoteas y la ropa colgada, olvidada del día.

Van amasando la ciudad, los volcanes.

Nada descansa en esta tierra que oculta 
un lago, que oculta empresas, que oculta un miedo. 
Tierra negra y negada. Tierra jamás mestiza. 
Toda hinchada de humo. Déjanos bailar un día 
más entre tus espinas, entre banquetas rotas y 
palmeras. Déjanos entrar. Infinita, acaso, 
deleitas y expulsas; y nunca entera te muestras.

De la ciudad se extiende otra ciudad. También 
deforme, también insólita. Y aquí todo me falta
cuando todo sobra, y en tus calles se raspa  
la fantasía con la angustia. No pises el charco. 
Mis piernas se hacen ilusiones con tus límites 
porque en ti lo he probado todo.


Puñados de casas en casa, de barrancos, 
taquerías, oficinas, un parque, miradas calles,
 caricias, y un metro que hace un año cayó. 
Tantas gentes, tantas, tantas.


Ciudad refugio. En tus calles se pierde el cielo. 
Las nubes no saben si peinan tu polvo 
o acarician tus ventanas.