Candelabros

  1. Obituarios de lenguas muertas (de “Conjuctions”)
  2. Nadie controla
  3. Cómo definimos
  4. Instrucciones
  5. Al lanzarme al agua
  6. A su paso la cascada
  7. Después del verano
  8. Cómo atraer al wombat
  9. Candelabros
  10. Entre una multitud de voces ha sucedido
  11. Los paganos
  12. Improvisación a partir de un primer verso de Yeats / Improvisation on a First Line by Yeats
  13. Los seres queridos / The Dear Ones
  14. Canción de los gusanos / Song of the Worms
  15. El Españoleto de Andrés del Arenal
  16. Notas sobre música y estética musical II

Por: Ronald Abilio Noda

Porque una vela se ha encendido en su misterio
Y su luz pasa tras aquellos ventanales y recibe la alegría de una mesa
Y esto se transforma en un espectáculo de oro y fuego,
Interiores en los que la felicidad es como una vela perenne,
Estructuras cansadas ante las miradas inquietas de los que pasan.
Porque han ido con ellos los amores pasados
Porque se ha saciado el tibio encuentro de las manos en la escalera
Y se encienden unas tras otras las farolas de la calle.
A resguardo una vieja rosa que había significado el péndulo del mundo,
Cajas grisáceas con sus papeles desordenados y sus notas apiladas
Y una pequeña llama, y otra, y otra más.
Encendidos los candelabros hay como una reverencia a la infinitud de sus noches
Como un cuento que se dice una y mil veces, y transcurre el silencio,
Pasa en las amuralladas distancias de una casona
Se vuelve sobre una habitación y la vejez que se sienta a contemplar su vacío
Sillones siempre alineados que se mecen interminablemente como un juego de luces
Y esto es todo, un preciado vínculo con la arrogancia,
Una queja mal disimulada ante las barandillas y un baile,
Una necesidad de fuegos encendiéndose hasta el infinito como la vista de esta calle
Y pasan los años como las luces y pasa el tiempo de los candelabros,
Todo se vuelca como una dulzura inútil del fuego
Y la vela sigue en su centro, nunca parece detenerse
Y el misterio nos rodea como si fuera su humo, pero ya no somos sino la vieja cena
Una eterna dilatación de las conversaciones y de la torpe sensación que nos mueve.  

Ronald Abilio Noda

Publicaciones

La Habana, 1995.